“Mapa de mis humillaciones y fracasos.” / Concierto en Zámbiza.

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Archivo de diario Metro. Fotografía de Camilo Cevallos Parra en la zona San Martín de Porres de Quito. En una de las viviendas destruidas por el movimiento telúrico vivía un hombre en compañía de su perro. Después del terremoto la mascota se recostó sobre los escombros esperando a su amo desaparecido. Hasta el momento de la demolición le ofrecían comida para alejarlo del peligro pero fue en vano, el animal no quiera abandonar a su amo en el lugar que un día fue su hogar.

“Mapa de mis humillaciones y fracasos.”

Concierto en Zámbiza.

 

Pasa en ciertas ocasiones que tratar de explicar un sentimiento hecho música cuando no se tienen palabras se corre el riesgo de empañar su pureza subjetiva y se empobrece cualquier intento de mostrar un compromiso.

Confieso que elijo jugar con sonidos orquestales cuando necesito recrearme o desahogarme en el más libre de los sentires, algo que no tiene otra manera de justificar la razón o un desahogo que ni yo mismo comprendo.

Si esta pieza sonora tuviera algún atributo ha de ser apelando a la entrega estética sin más, en ella implícita el liberar y solidarizar sentimientos secretos, indecibles o inefables que, descifrados con códigos sonoros sin duda también se puede perpetrar otro compromiso sensible, el de una comunión cercana y sensata convocando a nuevas posibilidades de confrontarnos como escuchas, hasta coincidir en un mismo espíritu con esa revelación o desahogo que no tiene nombre.

Componerla ha significado librarme de los monstruos, fantasmas y limitaciones que me atormentaron y enturbiaron mis anhelos, por ésto espero que represente algo íntimo para el escucha, ojalá un despertar, ojalá un aliento. Lejos de propagar otro consumo más que se conforme con la comodidad, he procurado que esta creación espesa y quizá compleja en tejidos sonoros sea un espejo íntimo que nos refleje, nos haga sentir y pensar lo que somos, lo que no somos y lo que podríamos ser.

Seguro que la música penetra en nuestras íntimas fibras neuronales dándonos la posibilidad de meditar profundamente nuestras realidades, ojalá lográramos percibir en esta dinámica el anhelo íntimo de un mundo ideal que queremos y ojalá darnos cuenta de todo el potencial que tenemos para lograrlo, ser la gloria, ser el amante, el militante, ser triunfador, ser querubín, ser tantas, mismas y distintas cosas que el despertar permita, ser semidiós y mirar desde más alto que el ascendido universo, ser ese poder para descender hasta el misterio insondable, qué tal si así recuperamos algo perdido o recibimos lo que la vida nos vedó. En ocasiones yo como muchos he perdido el terreno, la esencia, el deseo, la propuesta, el plan y la ubicación de mi anhelo, hasta que un milagro viene, a veces en forma de musa y en el momento más difícil, cuando toda expectativa se acaba nos hace renacer.

Escuché a un neurocientífico especializado en la creatividad decir: “No es que se nazca artista sino que se nace para ser artista.”  A otro decir: “Hay sólo dos tipos de locura, las dos tienen un boleto de ida pero sólo una; la del arte es la única que tiene retorno.”  Con ésto se hace coherente la loca afirmación de Salvador Dalí: “La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.”  El hiperrealista metafísico jamás dejó de recrearse porque el sueño interminable es lo más cercano a la locura.  Personalmente volver a escuchar y revivir “Mapa de mis humillaciones y fracasos.” me recuerda que hay exorcismos que nos salvan de tantos sentimientos semejantes a la ‘locura sin retorno,’ uno es el del arte, otro el de la música, otro el de tu anhelo y se justifican al creer que aún no termina el juego de reconstruir los sueños.

Cito palabras de un documental que habla sobre ‘El acercamiento a la música’ que de manera extraordinaria confirmaron lo que significó para mí esta experiencia: “…La incomparable emoción estética que la música provoca, nace cuando creemos percibir en ella el espejismo de un significado que no accede a manifestarse, la cercanía de una palabra que pareciera a punto de hablarnos pero que jamás descubre su secreto, la sombra de una realidad trascendente que se oculta sin límite a nuestra esperanza. La belleza de la música se basa en su imposibilidad de ser comprendida. Jorge Luis Borges describió a la belleza como <La espera de una revelación que no llega a producirse> …”

Mario Poma Monge.

“Concierto en Zámbiza / Quito – Ecuador 2014”

Escuchar >  “Concierto en Zámbiza”  de  Mario Poma Monge.

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 620 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 10 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Variaciones sobre “Duo Seraphim” de Monteverdi.

En lo personal considero que este motete comprende una de las arquitecturas musicales más profundas y memorables de la música religiosa. Fue publicado en Venecia el año 1610 y habrá quienes coincidan que éste es uno de los trabajos religiosos … Sigue leyendo

Lectura de “La Biblioteca de Babel” de Jorge Luis Borges.

Escucha aquí la lectura de La Biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges. Collage Sonoro. Este collage sonoro fue producido con las siguientes fuentes: Voz: Audiolibro / podcast / Arturo Rodriguez. Música: Keith Jarrett / Spheres. (álbum) Montaje: Mario Poma Monge. Spreaker … Sigue leyendo