Concierto en Zámbiza.

 

 


Concierto en Zámbiza.

“Mapa de mis humillaciones y fracasos.”

No encuentro palabras para expresar este motivo musical, sin embargo he comprendido que una de las mayores ventajas que tiene un arte abstracto, es esa generosa invitación a sumergirnos en recreaciones subjetivas tan ilimitadas como íntimas, en motivos que van más allá de los pensamientos y las emociones porque la música también es ese lenguaje que evoca el terreno de lo inaudito, lo inefable y que, en el mejor de los casos, estremece sin mayor esfuerzo algún circuito neuronal acaso hasta hacerlo que dance, cosa que jamás sería posible con lenguajes objetivos y tangibles de otras artes. Por esta razón, considero que el subtitulo que le he dado viene a significar mi modo personal con el que he celebrado esta hermosa batalla que he librado con la inspiración, o tan solo una pequeña alusión a la alquimia.

Un documental sobre ‘El acercamiento a la música’ ha dicho lo siguiente, y lo he confirmado: “…La incomparable emoción estética que la música provoca nace cuando creemos percibir en ella el espejismo de un significado que no accede a manifestarse, la cercanía de una palabra que pareciera a punto de hablarnos pero que jamás descubre su secreto; la sombra de una realidad trascendente que se oculta sin límite a nuestra esperanza. La belleza de la música se basa en su imposibilidad de ser comprendida. Jorge Luis Borges describió a la belleza como: >La espera de una revelación que no llega a producirse.< …”


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Archivo de diario Metro. Fotografía de Camilo Cevallos Parra en la zona San Martín de Porres de Quito. En una de las viviendas destruidas por el movimiento telúrico vivía un hombre en compañía de su perro. Después del terremoto la mascota se recostó sobre los escombros esperando a su amo desaparecido. Hasta el momento de la demolición le ofrecían comida para alejarlo del peligro pero fue en vano, el animal no quiera abandonar a su amo en el lugar que un día fue su hogar.

Mario Poma Monge.